Cómo conservar mejor la comida y reducir el desperdicio alimentario en casa
Abrimos la nevera y encontramos medio calabacín olvidado, un táper que no recordábamos o un yogur cuya fecha nos hace dudar. Son situaciones cotidianas que ayudan a explicar por qué el desperdicio alimentario sigue siendo un reto dentro de los hogares. En 2024, las familias españolas desperdiciaron alrededor de 1.097 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, aunque la cifra descendió respecto al año anterior.
Reducirlo no exige cambiar por completo nuestra forma de cocinar. Muchas veces basta con planificar mejor, conocer cuánto dura la comida y organizar correctamente la nevera. Cuando compramos productos de mercado frescos o alimentos envasados, conservarlos bien desde el primer momento nos ayuda a aprovecharlos durante más tiempo y, sobre todo, a hacerlo con seguridad.
¿Cuánto dura la comida en la nevera?
No existe una duración idéntica para todos los alimentos. Depende del producto, de si está crudo o cocinado, del envase y de las indicaciones del fabricante. Por eso, el etiquetado siempre debe prevalecer sobre cualquier regla general.
Como referencia práctica:
- Sobras y platos cocinados: conviene consumirlos en un máximo de dos días.
- Carne y pescado frescos: debemos conservarlos en la zona más fría y respetar su fecha de caducidad.
- Productos abiertos: seguiremos indicaciones como “una vez abierto, consumir en 48 horas”.
- Frutas y verduras: su duración es muy variable, por lo que podemos colocar delante las piezas más maduras para consumirlas primero.
La Comunidad de Madrid recomienda utilizar las sobras dentro de los dos días posteriores a su cocinado. Por su parte, AESAN aconseja mantener el frigorífico entre 0 y 5 ºC y evitar sobrecargarlo para favorecer la circulación del aire frío.
Cómo organizar la nevera para evitar el desperdicio alimenticio
Una nevera ordenada nos ayuda a saber qué tenemos y a reducir los desperdicios alimentarios. Podemos aplicar una regla muy sencilla: lo que debe consumirse antes, delante.
En los estantes superiores colocaremos alimentos cocinados y listos para consumir; en la zona inferior, carnes y pescados crudos, protegidos y separados; y en los cajones, frutas y verduras. También conviene guardar las preparaciones en recipientes cerrados y anotar la fecha cuando cocinamos varias raciones. Esta distribución ayuda además a evitar contaminaciones cruzadas.
Caducidad y consumo preferente: una diferencia clave
Confundir ambos conceptos puede aumentar innecesariamente el desperdicio de alimentos.
La fecha de caducidad aparece en productos muy perecederos y señala el límite a partir del cual el alimento no debe consumirse por motivos de seguridad. La fecha de consumo preferente, en cambio, está relacionada principalmente con la calidad: una vez superada, un producto puede seguir siendo apto si se ha conservado correctamente y el envase no está dañado.
Comprender esta diferencia evita que tiremos automáticamente alimentos que todavía pueden aprovecharse.
Congelar antes de que un alimento termine por desperdiciarse
Si sabemos que no vamos a consumir algo a tiempo, podemos congelarlo siempre que el producto sea apto para ello. Lo recomendable es hacerlo antes de que empiece a deteriorarse, dividirlo en porciones y etiquetar los recipientes con el contenido y la fecha.
Para descongelar, es preferible utilizar la nevera y no dejar los alimentos a temperatura ambiente. Así podremos aprovechar el alimento en otro momento en lugar de desperdiciarlo. AESAN también recomienda refrigerar o congelar los productos perecederos y las sobras lo antes posible.
Ley de desperdicio alimentario en España: qué debemos saber
España cuenta con la Ley 1/2025, de 1 de abril, de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario. Su objetivo es reducir las pérdidas a lo largo de la cadena alimentaria, fomentar la prevención y priorizar alternativas como la donación de aquellos excedentes que continúan siendo aptos para el consumo.
La ley de desperdicio alimentario no obliga a los hogares a elaborar un plan específico. Sus principales obligaciones recaen sobre los agentes de la cadena alimentaria. Sin embargo, sí reconoce el derecho de los consumidores a recibir información sobre medidas destinadas a reducir el desperdicio. Para nosotros, la idea fundamental es sencilla: prevenir que la comida termine en la basura debe ser siempre la primera opción.
Hábitos sencillos para reducir los desperdicios en casa
Podemos empezar revisando la nevera y la despensa antes de comprar, preparando una lista y planificando algunas comidas de la semana. También ayuda ajustar las cantidades al número real de personas que vamos a comer.
Otra opción es reutilizar ingredientes mientras continúan en buen estado. Unas verduras maduras pueden convertirse en crema; el pollo cocinado, en relleno para un wrap; y una fruta muy madura, en batido o compota.
Aprovechar no significa consumir alimentos que puedan suponer un riesgo. Significa anticiparnos antes de que sea necesario tirarlos. Planificación, conservación y creatividad en la cocina forman una combinación eficaz para combatir el desperdicio.
Conservar mejor también significa aprovechar mejor
Reducir el desperdicio alimentario empieza mucho antes de abrir el cubo de basura. Empieza cuando decidimos qué necesitamos, cómo vamos a almacenarlo y cuándo pensamos consumirlo.
Si revisamos las fechas, mantenemos la nevera a una temperatura adecuada, damos prioridad a los productos que llevan más tiempo almacenados y congelamos aquello que no vamos a utilizar pronto, podremos organizar mejor nuestras comidas, ahorrar y tirar menos alimentos.
Podemos comenzar con un gesto muy sencillo: antes de hacer la próxima compra, revisemos lo que ya tenemos en casa y pensemos cómo podemos aprovecharlo. Después podremos completar nuestra planificación con los productos que realmente necesitamos y evitar compras que terminen olvidadas en la nevera.
Preguntas frecuentes sobre conservación y desperdicio alimentario
¿Cuánto tiempo puede guardarse la comida cocinada en la nevera?
Como criterio prudente, la Comunidad de Madrid recomienda utilizar las sobras dentro de los dos días posteriores a su cocinado. Debemos refrigerarlas cuanto antes y conservarlas en recipientes adecuados.
¿Es seguro comer un alimento después de la fecha de consumo preferente?
Puede serlo. AESAN explica que un alimento puede seguir siendo seguro después de la fecha de consumo preferente si se han respetado sus condiciones de conservación y el envase no está dañado. No debemos confundirla con la fecha de caducidad, tras la cual un alimento perecedero no debe consumirse.
¿Qué temperatura debe tener la nevera?
Como referencia general, debemos mantener el frigorífico entre 0 y 5 ºC. Una temperatura correcta, junto con la separación entre alimentos crudos y cocinados, ayuda a conservarlos adecuadamente y a reducir riesgos.




